El Perdón, cómo equilibrarlo

El Perdón, cómo equilibrarlo.

   El Perdón, cómo equilibrarlo es la mayor duda que nos encontramos para tratar este tipo de sensaciones. Es una de las emociones más difíciles de gestionar, pero cuando uno lo consigue también es uno de los sentimientos más liberadores. El Perdón se entiende como la remisión de una falta, dejar atrás emociones negativas que hemos generado en una vivencia, ya que el rencor nos hace mantener el vínculo con la persona o la falta. El rencor nos ata emocionalmente. Perdonar significa liberarnos, nos devuelve la paz y la tranquilidad.

Hay tres formas de Perdón

  • El perdón que le pedimos a alguien que hemos lastimado.
  • El perdón que nos pedimos por haber sido despiadados con nosotros mismos.
  • El perdón que le otorgamos a otro, sin necesariamente exculparlo, pero sintiéndonos liberados de toda amargura. Y es aquí donde está la clave, porque para poder gestionarlo así tenemos que saber que hay dos tipos de perdón:

Perdón Emocional

Éste es nuestro, es interno. Siempre es recomendable porque nos va a liberar del rencor, la ira y la venganza hacia situaciones o personas perjudiciales para dejar paso a actitudes como la compasión y la tolerancia. Cuidado porque esto no significa que hagan con nosotros lo que quieran, significa que yo elijo vivir en mi interior de una forma sana, sin emociones negativas que me hagan daño, que me hagan sufrir.

Perdón Conductual

Éste es el que tiene que ver con los límites que pongamos ante una situación o una persona, habrá cosas que no estemos dispuestos a tolerar porque dañarían nuestra integridad emocional ó física. Este perdón tiene que ver con el criterio que tengamos.

Al gestionar bien estos dos tipos de perdón es donde encontramos el equilibrio.

¿Por qué nos cuesta tanto perdonar?

   Nos cuesta mucho llegar al perdón por dos aspectos:

  • La protección: cuando algo muy fuerte ocurre, nuestro cerebro lo memoriza. Para ello segregamos ciertas hormonas como son la serotonina y el cortisol para que ese recuerdo este más presente en nuestra memoria y de ese modo que no vuelva a suceder. En la protección también hay otro paso en el que además de memorizar, se activa una emoción que es el enfado o la rabia. Esta emoción no la vamos a rechazar ya que es tremendamente saludable para poner a la otra persona en un stop. Lo que sí vamos a controlar es que no dure mucho y aprender a transformarla en otra cosa.
  • La justicia o equidad: cuidado con esto porque si lo hago desde la venganza, al final nos hacemos daño a nosotros mismos. Lo importante es buscar el equilibrio entre lo que me hacen y cómo lo gestiono yo, sin agredir al otro, simplemente poniendo límites hacia nuestra persona, cuidándonos de que no nos hagan daño.

Bueno compis, con respecto al perdón, os recomiendo que lo gestionéis desde una posición de observadores, intentando entender que ha pasado, por qué esa persona se ha comportado así.

   Vamos a observarlo para poder manejarlo sin agresividad, pero sin olvidarnos de nuestra asertividad, sin olvidarnos de poner nuestros límites.

   Y cómo siempre os digo, no estáis solos, yo os comprendo, y juntos seguiremos nadandooooo. Os dejo enlace a nuestra página Web: terapiaemocionalcuentaconmigo.

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